Yo creo que los ataques de hambre en los bajones son más que nada un instinto que hay que saber controlar. Porque he tenido veces que a sabiendas del bajón de glucosa, con 60 o 65, me puedo comer sin culpas un par de masitas con dulce de leche o una leche chocolatada, pero se transforma en algo enfermizo si uno se pasa de la raya o justifica un pequeño bajoncito para comer grandes cantidades.
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